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sábado, 3 de noviembre de 2012

La niebla (1980)

título original: The Fog
director: John Carpenter
guionistas: John Carpenter, Debra Hill
director de fotografía: Dean Cundey
música: John Carpenter
montaje: Charles Bornstein, Tommy Lee Wallace
intérpretes: Adrienne Barbeau, Jamie Lee Curtis, Janet Leigh
imdb



Como ya argumentábamos en la crítica de La cosa (1982), John Carpenter es uno de los directores esenciales de la historia del cine de terror. Ya allí apuntaba que, aunque sus películas más valoradas son La cosa y Halloween, personalmente siempre he sentido un especial cariño por La niebla, siendo probablemente mi película de terror favorita. Y es que, más allá de factores personales, La niebla es, desde mi punto de vista, el ejemplo perfecto de cuento de terror trasladado al medio cinematográfico.


Sólo el inicio de La niebla ya constituye una lección de narrativa cinematográfica. Ese reloj de bolsillo y esa frase, "11:55, almost midnight. Enough time for one more story. One more story before 12:00, just to keep us warm", para contarnos la historia de ese barco maldito, cuya tripulación ha de regresar en busca de venganza.



Si el guión y la dirección son siempre los elementos que destacan en cualquier película de John Carpenter (además de la música del propio Carpenter), en la niebla es obligado mencionar la fotografía de Dean Cundey (que sería el responsable también de la magnífica fotografía de La cosa), una de las claves que convierten el pueblo de Antonio Bay en un lugar donde cualquier cosa puede suceder, "creando" una niebla de una poder de sugerencia pocas veces igualado.


La niebla recupera una de las especialidades de Carpenter (como también comprobamos en Asalto a la comisaría del distrito 13, en El príncipe de las tinieblas o en La cosa), que es como un grupo de personajes resisten el ataque/asalto/asedio de una amenaza exterior superior o incontenible.


La estructura y el tempo de la película son simplemente perfectos, siguiendo los modelos clásicos que tan bien domina Carpenter.


Es interesante mencionar que existen dos películas recientes relacionadas con la niebla: son The Fog, de 2005, (traducida como Terror en la niebla), que es efectivamente una innecesaria (casi diría que insultante) versión de la película que nos ocupa; y también tenemos The Mist, de 2007, traducida como La niebla de Stephen King), que no tiene ninguna relación con la película de Carpenter y que, de hecho, es bastante recomendable.



martes, 17 de junio de 2008

La niebla (2007)

Título original: Stephen King's The Mist
Director: Frank Darabont
Guión: Frank Darabont, sobre una novela de Stephen King
Interpretes: Thomas Jane, Marcia Jay Garden, Laurie Holden.



























Cualquiera que lea el argumento de La niebla, pensará rápidamente en aquella obra maestra del terror de los ochenta que era la película con el mismo nombre de John Carpenter. Pero en realidad no se trata de una versión de aquella, sino de una adaptación de un cuento primerizo de Stephen King.

Que esté basada en una historia original de Stephen King, a estas alturas, constituye poco estimulo; por el escaso número de adaptaciones de este autor que se han salvado de la quema (pensemos en Christine, El resplandor...). Ahora bien, que el director que lo adapta sea Frank Darabont, que ya se había atrevido con otras obras de King en dos ocasiones (La milla verde y Cadena perpetua), justifica cierto optimismo. Y aunque el gènero de aquellas era muy distinto del de la obra que nos ocupa, hay que admitir que el resultado final es bastante interesante.

El argumento: un grupo de personas atrapados en un supermercado de un pequeño pueblo costero, por una espesa niebla amenazante. El origen de la niebla se insinua, pero sólo eso, algo así como hiciera el maestro en de Los pájaros (algunas escenas de La niebla recuerdan la de la cafeteria de aquella). Tiene también de los antiguos clásicos del terror de los años cincuenta el sabor añejo de las amenazas desconocidas, desencadenadas por algún demiurgo iracundo, en el que ciudadanos de clase media se enfrentan a terrores que los sobrepasan.

La niebla exterior se convierte así en un personaje más de la historia, representando el mal, pero el mal con un cariz de justicia divina, que se cierne sobre aquellos que no respetan las leyes establecidas en ese universo paralelo en el que se convierte el supermercado.

El retrato del microcosmos que se crea dentro del supermercado también merece especial mención. Más allá de lo obvio de la crítica a la política exterior americana, tenemos un interesante aproximación a los mecanismos de la histeria, la paranoia y los totalitarismos...

Muy comentado ha sido el final de esta película. Sin revelar nada acerca de él, sí admitir que es impactante pero definitivamente algo vació. Cada uno que decida.


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